Siempre te encontrarás un halcón en tu camino

Podríamos considerar esta entrada una continuación de otra anterior: “De ratones y ratas“.
Una de las cosas que te das cuenta en cuanto te acercas a la teoría de juegos y la evolución en busca de respuestas, es la desalentadora constatación de que siempre habrán halcones.
Una población en la que se encuentre el porcentaje adecuado entre halcones y palomas disfrutará de una estrategia evolutivamente estable, es decir, no hay otra estrategia que pueda desbancarla. Esto implica que necesariamente deben existir halcones, personas que no cooperarán con el prójimo. Es más, la mejor opción es que aleatoriamente todos nosotros juguemos unas veces a ser palomas y otras halcones.
falcons and pigeons

Por Municipal Archives of TrondheimCC BY 2.0

Por lo tanto, en todos los aspectos de tu vida social, laboral, tus relaciones con tus amistades, conduciendo por la carretera, en la cola del supermercado, te encontraras a alguien que actúa como un halcón aprovechándose de las palomas. O quizás eres tú.
En otras palabras, a un cabrón que te jode el día.
Addendum: Aún tengo que decidir si los votantes del PP, o al menos una parte significativa de ellos, siempre se comportan como halcones con la esperanza de obtener parte del botín o simplemente se trata de un defecto congénito.

De ratones y ratas

No tiene esta entrada nada que ver ni es ningún homenaje a la novela de Steinbeck “De ratones y hombres“, aunque quizás si ya que no la he leído y no se de que trata.

El título de esta entrada está motivado por una referencia en un libro que acabo de leer, Guerra Absoluta de Christopher Bellamy, sobre un estudio del economista Mark Harrison titulado “La URSS y la guerra total ¿por qué no se derrumbó la economía soviética en 1942?“. El estudio, como deja claro el título, trata sobre la economía de guerra de la Unión Soviética durante su segundo año de participación en la Segunda Guerra Mundial, momento en el que habiendo perdido a manos de los alemanes una gran porción de la parte más rica, con más recursos y población del país, con gran parte de la industria de guerra aun siendo trasladada e instalada tras los montes Urales lejos del alcance de la aviación alemana, ni la economía ni la sociedad ni el país colapsaron. En esas circunstancias extremas, dice Harrison, la sociedad se divide en dos clases de personas a las que llama “ratones” y “ratas”. Los ratones son aquellas personas que honestamente siguen realizando su trabajo y contribuyen con el a la supervivencia de la sociedad en la que viven. Las ratas son aquellas que intentan aprovecharse de la situación para su beneficio personal. Harrison sostiene que en una sociedad con muchos ratones, el beneficio de ser rata es muy elevado, puesto que te aprovechas de un gran número de personas, pero, si debido al elevado beneficio que produce muchas personas se convierten en ratas, el beneficio desciende ya que la porción de tarta a repartir se reduce. En otras palabras, si hay suficientes ratones el edificio se sostiene, pero si el número de ratones desciende y aumenta el de ratas, llegamos a un punto donde el equilibrio se rompe y el edificio se desploma.

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Por Edal Anton LefterovCC BY-SA 3.0

La misma idea la podemos encontrar en El gen egoísta de Richard Dawkins hablando sobre la evolución humana. Dawkins dice que los genes solo buscan replicarse ellos mismos. Si aparece un gen halcón, el los denomina “palomas y halcones” en lugar de “ratones y ratas”, en una población de portadores del gen paloma, le irá estupendamente bien aprovechándose de las palomas, prosperará y se replicará aumentando de esta forma la cantidad de portadores del gen halcón presentes en la población. Pero, de la misma manera que pasa con las ratas y los ratones, al aumentar el número de halcones disminuye la cantidad de palomas por halcón de los que aprovecharse. Si los genes halcón siguen replicándose llegará un momento en que  dejará de ser provechoso ser halcón, con lo que los portadores del gen halcón no podrán prosperar y disminuirá su número, disminuyendo a su vez el número de genes halcón replicándose y aumentando de nuevo el número de palomas por halcón entre la población.

The Falcon & The Pigeon I
Por Michael SenchukCC BY-SA 2.0

Lógicamente, las relaciones en una sociedad, de células o de personas, no fluctúan como un péndulo de un extremo con una mayoría de palomas, a otro, con una mayoría de halcones, sino que tienden a alcanzar un equilibrio, los sujetos adecuan su comportamiento según el ambiente en el que se mueven alcanzándose lo que en teoría de juegos se llama una estrategia evolutivamente estable (o EEE). Si has visto “una mente maravillosa” y recuerdas lo que es un equilibrio de Nash, una EEE es un refinamiento de un equilibrio de Nash.

Escribo sobre esto porqué, y ahora viene la magufada, en mi concepción del mundo solo hay dos tipos de personas: las que intentan mejorar la sociedad en la que vivimos y las que solo buscan sacar partido propio de la misma, lo que se corresponde grosso modo con las motivaciones de los ratones/palomas y ratas/halcones.

Diria que a un nivel inconsciente nos comportamos como halcones o palomas, al nivel consciente elegimos ser ratones o ratas.

Actualización 21/08/2016: He encontrado un artículo en xatakaciencia interesante sobre este tema: ¿Halcón o paloma? Teoría de juegos y cooperación.

 

Una de Teoría de juegos

Comentando antes sobre los palestinos y los israelíes y la selección de grupo, me doy cuenta de que lo enmarque en la teoría de juegos.
Los atentados suicidas coordinados por Hamas eran mal vistos por la opinión pública internacional.
Los ataques con cohetes Qassam ponían al estado israelí en jaque, pero lo han resuelto con la ayuda de la tecnología (sistema anti cohetes Cúpula de Hierro).
Por lo tanto la sociedad palestina ha ideado un sistema que no tiene prevención posible. La estrategia de los palestinos, si se puede hablar de una estrategia no formulada a la que se ha llegado de forma espontanea, es definitiva. No hay prevención posible contra el ataque de un “lobo solitario” con un cuchillo.
Aquí es donde entraría la selección de grupo, con individuos altruistas que se sacrifican por el bien común.
Israel deberá aceptar que estos ataques se producirán esporadicamente mientras siga tratando a los palestinos de la forma que lo hace. Deberán aceptar que es el precio a pagar por la ocupación de Cisjordania o abandonar las colonias, retirarse y crear otro bantustan inpermeable como Gaza.