Rajoy és mi héroe

Si, ya lo era antes pero no lo confesaba, ahora ya lo digo sin esconderme porqué este hombre es el puto amo. Es mi héroe, el puto amo, el hombre imperturbable. Sólo cabe definir así al señor que recogía firmas en la calle en contra del Estatut y ahora es capaz de venir a Barcelona y decir que “esto empezó cuando, ante la crisis, algunos entendieron que era más cómodo culpar de los recortes a la mala financiación de Madrid“, en la entrevista que publica hoy La Vanguardia, sin que se le mueva una pestaña.

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Pero no os engañes, ni se creía lo de recoger firmas, ni se cree ahora que esto sea asunto de cuatro políticos catalanes mal financiados. En el fondo creo que le importa bien poco donde empezó todo esto.

No tengo el placer de conocerlo, creedme cuando os digo que me encantaría poder vislumbrar un poco de su pensamiento, así que no puedo estar seguro de saber en que cree o que le importa. Lo que si creo que puedo apostar a que no quiere pasar a la historia como el presidente del gobierno español al que se le independizó Catalunya. Tampoco el que permitió una España federal, ni siquiera el que reconoció la plurinacionalidad de España. Ha venido a Barcelona como cuando gobernaba Pujol a ofrecer más “peix al cove” en forma de inversiones en Rodalies, de las que después se ejecuta el 10%.

Y es que Rajoy ni quiere ni puede moverse un milímetro de la posición en la que está. Cualquier paso en dirección a las posiciones de la Generalitat, y no digo un referéndum sino cualquier pequeño paso, y las élites del centro se lo comen vivo.

Así que Rajoy ha venido a Catalunya a hacer lo único que puede hacer.

Puede parecer que Rajoy viene a dar el pistoletazo de salida a la campaña del NO. Como en toda campaña electoral, no hace falta que convenzas a los tuyos, ya están convencidos. No vas a convencer a los contrarios, las personas no cambian de ideas con argumentos. Vas a intentar convencer a los indecisos, a darles algún argumento para que compren tu idea y la lluvia de millones sería el argumento para esas capas de la población que han nacido en Catalunya y que en las encuestas se definen como “tan español como catalán”, pero que son conscientes de que el estado es una bomba succionadora de recursos hacia el centro del poder (esté el centro donde esté, Madrid es solo un concepto, algo instrumental), pero que no quieren romper sus lazos con España. Gente como Jordi Évole que ni niega la independencia ni se declara unionista, se excusa diciendo que nadie le ha explicado que viene detras de la independecia. Évole es un tipo listo y no lo compras con una inversión en Rodalies, así que su argumento es menos banal. Conozco a personas cercanas que utilizan el mismo argumento.

Pero no, Rajoy no viene a hacer campaña para los indecisos, ni siquiera eso, si haces campaña legitimas el referéndum y a lo mejor a alguien se le ocurre explicar que viene detrás de la independencia, así que no viene a debatir ni esto tendrá continuidad. Rajoy viene a ofrecernos un marco mental al que agarrarse, un encuadre, una construcción en la que las personas que no desean romper con España puedan mínimamente convencerse. Una estructura narrativa en la que España se preocupa por nosotros e invierte en nuestro bienestar, y lo hace en Rodalies, en el área metropolitana de Barcelona y en una infraestructura que, me atrevo a decir sin datos, la proporción de “usuarios indecisos” es mayor que la media y por tanto el rédito será mayor. Parece ser que Zapatero no es el único político español que ha leído algo de George Lakoff.

Y de ahí mi admiración por Rajoy, es un hombre de estado. Del aparato del Estado. Y si tiene que decir eso de “los hilillos de plastelina” lo dice. Y si tiene que venir a Barcelona a decir que esto es culpa de cuatro políticos mal financiados y hacer como que esto se arregla con una inversión en Rodalies, lo hace, y no se le mueve una pestaña.

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