Más desiguales

Hace pocos días publicaban que el propietario de Zara volvía a ser el hombre más rico del mundo y hoy publican que la propietaria del Banco Santander es la mujer más influyente. Que bien, ya tenemos a nuestros “campeones nacionales” en ambos géneros.

Mientras tanto España es el país más desigual de la OCDE con el 29,2% de la población en riesgo de exclusión social, y las preocupaciones de nuestros representantes políticos para mejorar la situación pasaban por la pugna Barcelona-Madrid por llevarse a casa la inversión del magnate Sheldon Adelson y la oportunidad de crear decenas de miles de empleos de camareras , limpiadores y otros empleos igual de cualificados. Cada verano, cuando sube el empleo estacional a causa del turismo nos felicitamos por que tenemos ocupación para unos cientos de miles unos meses más. Realmente me enternece cuando veo cómo se preocupan por nosotros y porque podamos acceder a empleos interesantes.

Desigualdad
Por Antony Theobald Creative Commons BY NC ND 2.0

Tengo la sensación de que cada vez más formamos parte de esos países en que la élite, con la participación de la clase política, solo se preocupa de mantener su posición de privilegio en la sociedad, mientras que al resto le proporciona un poco de educación y una salidas laborales de poca calidad. De ahí el fenómeno de la emigración de los jóvenes formados que no encuentran salidas profesionales cualificadas. No hay interés en ofrecérselas no sea que una nueva élite amenace su posición en la cúspide. Entramos cada vez más en la categoría de países que se caracterizan por tener unas instituciones extractivas y excluyentes. Extractivas por que extraen riqueza mediante rentas que les proporciona su cercanía al poder y excluyentes por que impiden que nuevos jugadores entren en la partida. Las eléctricas son un caso de manual con sus consejos de dirección plagados de ex representantes políticos e influyendo para, mediante nuevas leyes, impedir cualquier competencia.

Debe tratarse de algo cultural. Nuestras élites no son malvadas “per se”, están educadas para representar ese papel caciquil por un lado, cuando desde el poder se distribuye empleo a los afines, y paternalista cuando desde una posición de bienestar se preocupan de que tengamos empleo precario, como quien reparte beneficencia. El resto estamos educados para esperar la sopa boba y aun tenemos que emanciparnos, por eso cuando el debate se centra en esas decenas o centenares de miles de empleos precarios nos unimos a el esperando que una parte de esa beneficencia sea para nosotros. Mi mujer me decía hace poco: “hay gente que piensa que si el rico conduce un Mercedes, algo nos caerá a nosotros y podremos llegar a conducir un 600”. Quizás los últimos resultados electorales no son ajenos a este planteamiento.

Tenemos que cambiar el relato y fomentar una sociedad más abierta e inclusiva en la que todos tengamos unas oportunidades similares de desarrollarnos y de alcanzar nuestras metas, donde el que sea capaz y lo desee pueda ascender y obtener su recompensa sin tener que recurrir a la emigración por que en tu país el camino se encuentra vallado. Fomentar la destrucción creativa de la que hablaba Schumpeter a nivel económico y a nivel político, mejorar las instituciones para que estas sean más inclusivas.

Otro día tendremos que hablar del como.

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Francis Fukuyama y Los Orígenes del Orden Político

Seguimos, aproximadamente, con el tema del penúltimo post, y es que ayer 26/01 también se lanzaron 2 libros interesantes, o una obra en dos volúmenes, de Francis Fukuyama: “Los Orígenes del Orden Político” y “Orden y decandencia de la Política” editados por Deusto.

Seguimos con el mismo tema por varios motivos. El primer motivo son los criterios de las editoriales. Hace casi exactamente 4 años que me puse en contacto con Ediciones B para preguntarles si tenían, como anteriores editores en España de Fukuyama, la intención de publicar esta obra. La respuesta fue que no. En serio, me gustaría saber si en Ediciones B dejaron de estar interesados en publicar las obras de Fukuyama o, más probablemente, Fukuyama dejó de estar interesado en publicar con Ediciones B. Como funciona el mundo de las editoriales es un misterio para mi, pero los perjudicados somos nosotros que hemos tardado 4 años en ver este importante libro publicado en castellano. Mi inglés es demasiado pobre para lanzarme a leerlo en el idioma original sin perderme detalles y matices importantes. Finalmente los ha publicado Deusto, una editorial más adecuada para una obra de este tipo.

El otro motivo por el que seguimos con el tema del post anterior, es que seguimos hablando del porqué del éxito o del fracaso de las naciones. ¿Por qué unas han prosperado y finalmente dominado el mundo y otras han sido dominadas o han fallado como estados o naciones?. Para Fukuyama este éxito depende del orden político y de como se organizan las sociedades para satisfacer las aspiraciones de los miembros que las  componen. A grandes rasgos, si las sociedades se organizan de modo que los miembros de dicha sociedad tienen incentivos para invertir en su bienestar, con la seguridad de que los frutos no les serán arrebatados arbitrariamente, las sociedades prosperan. Muy lejos de las tesis más ambientalistas de Jared Diamon, las culturales de Philip T. Hoffman, las tecnológicas de Carlo M. Cipolla y de la Revolución Militar de Geoffrey Parker, y más cerca de las institucionalistas de Acemoglu y Robinson, de los que igualmente discrepa. Una obra, de las que son trigo, para añadir a las de la lista del post anterior.

Un poco de disgresión: no es casual que tanto Francis Fukuyama, Jared Diamon y Steven Pinker se fijen en las sociedades de las tierras altas de Nueva Guinea para preguntarse porqué unas sociedades progresan y otras permanecen inalteradas durante milenios. En las tierras altas de Nueva Guinea hasta hace poco más de 50 años vivían en el neolítico. Los hombre adultos tenian el 60% de probabilidades de ser asesinados por rivales como forma de resolver las disputas. La única carne que comían mujeres y niños regularmente, era la de otros miembros de la tribu muertos por enfermedad o vejez, los cerdos estaban reservados a los hombres. Como dijo Thomas Hobbes acerca de la vida, en la antigüedad era “brutal, desagradable y corta”.

¿Por qué Europa conquistó el mundo?

Hoy Editorial Crítica pone a la venta ¿Por qué Europa conquistó el mundo? del profesor de Economía de Negocio y profesor de historia en el California Institute of Technology, Philip T. Hoffman, un académico totalmente desconocido para mi y creo que para el gran público en general.

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A veces te preguntas el critério de las editoriales a la hora de traducir y publicar libros de autores en otras lenguas, ya que no hablamos de un gran éxito de ventas con la edición anglosajona, 17 copias encontradas en LibraryThing para un libro publicado el 30/06/2015. El libro de Ian Morris, autor mucho más conocido y con libros ya traducidos al castellano,  The measure of civilizations: how social developement decides de fate of nations publicado en febrero de 2014 por Princeton University Press podria ser un candidato perfecto a ser traducido, o incluso Eric L. Jones con The european miracle: Environments, economies and geopolitics in the history of Europe and Asia, que tambien tiene ya una obra publicada en castellano.

Además, estamos hablando de un tema que empieza a acumular bastantes títulos y del que habrá que empezar a separar el trigo de la paja.

Teniendo en cuenta que el título es el único publicado en 2015 dentro de la colección The Princeton Economic History of the Western World, donde han publicado academicos de la talla de Douglass C. North, premio nobel de economía en 1993, y el mismo Philip T. Hoffman el título que inaguró la colección en 1997: Growth in a Traditional Society: The french countryside, 1450-1815, habrá que darle algún crédito al libro, al autor y a la editorial.

Puedes leer el primer capítulo si eres usuario en planetadelibros.com, o leer una reseña en The Thelegraph, o mejor aun, un artículo del autor publicado en Foreing Affairs.  A ver si dentro de poco podemos añadir una reseña de la edición en castellano.

disclaimer: por si hay algún mal pensado, nadie me ha sugerido, pagado, invitado a escribir sobre este libro.